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jueves, 29 de marzo de 2018

Hendida

No creo en los poetas dorados
ni en sus premios ni en sus escenarios
me gustan los revolucionarios
que muerden la mano de la dulce lisonja
esos incontrolados monos de la prisa roja
que orinan en los monumentos  como perros endiablados
y dicen aullarle a la luna
descamisados y sangrantes
que invierten su tiempo en el ocio del pántano
cuando sacan del barro esas quimeras parasitarias
y allí van dándole caña
con el púlpito encolerizado
la suspicacia gutural les babea
pues son los poetas que me degüellan  la rutina
y grito con ellos en la esquina
muerte y soledad!
hasta quedar confundida
perdida en el anonimato

no creo en los poetas melíferos
me tapan el sol cuando visto de humana
cuando luzco mi yaga de cal y arena
hendida entre las olas del mar.

Lichazul
del corazón y otras locuras


6 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Me ocurre lo mismo.
Exactamente lo mismo.

Besos.

Elisa Alcántar dijo...

besos Toro

Julio's dijo...

Y la Poesía,
¿en qué poetas cree?
¿cuáles le gustan?

Verónica Calvo dijo...

Los poetas de verdad no se amparan en uso y abuso de palabrerío.
Los poetas de verdad dicen, remueven o movilizan interiores generalmente con poco.
Los hay que aúllan a la luna, verdad.

Besos, Elisa.

Elisa Alcántar dijo...

gracias por sus huellas
abrazos

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Los poetas melíferos,descarnando más la herida o la llaga, quizás con su voz de consuelo. Un abrazo. Carlos