jueves, 11 de agosto de 2016

Tanta nocturnidad

Un paso tres retrocesos
procesos que no decantan
el canto no fluye claro
estoy en un páramo de incertidumbres
a veces me hundo en el espejo
51 brujos me vienen a acompañar
pero ninguno me hechiza
salgo de  prisa por el ventanal taciturno
cuando el fuego me hipnotiza
tenores y telones caen desde sus ecos placebos
voy rodando en el hecho ritual
con ese rebobinar de alcances y despedidas
he perdido , he gastado mi mejor guiño
apostar por aquel tiro cuando todo lo torcía
debí hablarme
debí levantarme
debí descubrirme
golpe penitente es este gesto delator
en mi pecho el borrón de una margarita inconclusa
me siento raro
me observo desconocido
me pierdo en lo  brumoso
solo esperar el despierto ese giro violento
que me rescate de tanta nocturnidad.

11 comentarios:

Clara Garza dijo...

Hay momentos de arrepentimiento...Lamentos que no nos dejan vivir...No sirven de nada. La luz llegará.
Besos

Elisa Alcántar Cereceda dijo...

gracias Clara, no hay arrepentimientos solo angustias por el incierto futuro
abrazos

Ilduara dijo...

Nadie conoce su futuro, es eso lo que nos desconcierta. Debemos relajarnos y tomar la vida tal como nos viene dada.

Alfonso Saborido dijo...

Hay noches largas... pero siempre pasan!

Elisa Alcántar Cereceda dijo...

así es, la incertidumbre es la realidad
gracias

Elisa Alcántar Cereceda dijo...

qué así sea querido amigo !!!
abrazos gorditos

TORO SALVAJE dijo...

El brujo definitivo puede aparecer en cualquier momento.

Besos.

Elisa Alcántar Cereceda dijo...

los 51 se refiere a mi edad Toro
ojalá ocurriése algo así
pero así como va este mundo y este país creo que no pasará
a mi edad ya soy traslúcida para el otro

besos

TORO SALVAJE dijo...

Ya me extrañaba tantos novios....

Besos.

Elisa Alcántar Cereceda dijo...

verdad? ... las mujeres grandes dejamos de ser apetecibles para los hombres grandes , pues los hombres grandes prefieren las prímulas novatas , ya sabes , a buey viejo pasto tierno

besos

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

ES un espacio neblinoso, ese estar en lo abismal. Nada parece sacarnos de este estado jarto y abrumante. Un abrazo. Carlos