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martes, 21 de junio de 2016

Corazón rojo

Fuerte y grande así te veía
eras una montaña y un ventarrón
cuando el miedo me cubría
allí entre el insomnio y las luces de neón
gritar no servía de nada
mi pequeño fuego corría bajo la cama
allí en el rincón donde los secretos tiemblan
ocurre el saberse en prisión
ocurre el punto ciego
ocurre el  dolor
como un mar negro de olas crispadas reventando furiosas
así venías, yo te vi
la madre , una veleta a tu merced y poderío
apenas podía sostener su propio aliento
luego el silencio
el funesto silencio cómplice...

y pasaron los años
y pasó la muerte
y pasó la soledad
y pasó el amor defectuoso
mas nunca pasó el  olvido
y por eso este ruido de óxido no acaba
y sigo dando golpes con los fantasmas de la sombra
y sigo en función lastimosa
y sigo buscando el color en  mi pozo de palabras
porque soy esa memoria
porque necesito arrebujar este corazón que sangra.

Lichazul
entre giros y espasmos




4 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Ese funesto silenció cómplice me ha helado la sangre.

Besos.

Lichazul lichazul dijo...

cuántos hay que cargan con ese testimonio Toro
uno lee las noticias y dice otra vez y otras vez

besos

Gizela dijo...

Lo he leído varias veces, y cada lectura se hace mas apretado el nudo de mi garganta
Tenia tiempo sin leer algo tan sentido , tan escrito con el alma

Besosssssss POETA

Lichazul lichazul dijo...

besitos Gizz, a veces la realidad nos deja en bandeja poemas sin buscarlos